miércoles, 19 de marzo de 2014

España, otro escaque del tablero nuclear


16-yanquis 















España se incorporó en febrero al escudo antimisil de Estados Unidos con la llegada a su base naval en Rota, Andalucía, del destructor norteamericano USS Donald Cook, primero de cuatro que serán situados en esa instalación.
Si bien las fuerzas armadas del país no son parte integrante del controvertido sistema, la llegada al enclave del buque el 11 de febrero coloca físicamente el territorio español en el tablero mundial de las armas ofensivas.
Este paso, contemplado como la fase 1 de un programa de expansión previsto por Washington, es observado con reserva por Rusia, que anunció podría abandonar el Tratado de Armas Estratégicas (Start) 2010 si la ampliación amenaza con anular sus armas ofensivas. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Lisboa en 2010 aprobó la implantación de un Sistema Balístico de Defensa (BMD, por sus siglas en inglés) para cubrir todo el territorio europeo. El cronograma incluye en la fase 1 la instalación de un radar terrestre y el emplazamiento en España de cuatro destructores equipados con versiones avanzadas del sistema Aegis, con capacidad teórica de destrucción de misiles en vuelo.
En la segunda fase, otro sistema Aegis con misiles SM-3 1B, será emplazado en Rumania y en la tercera un mecanismo similar pero con misiles SM-3 HA, resultará instalado en Polonia.
Cuando el ministro de Defensa español, Pedro Morenés, explicó el acuerdo para la llegada de los buques, recordó que aunque su país posee cuatro fragatas F-100 con el mismo sistema de combate, se trata de una versión inferior no apta para los fines del escudo antimisil. Estados Unidos, aclaró, no entrega las versiones más desarrolladas a otros países y por ello España debe garantizar la logística a los destructores, cuyo propósito es servir en el Mediterráneo y África.
A raíz de la salida del USS Cook de su base en Norfolk, Estados Unidos, hacia Rota, el jefe del departamento de Seguridad y Desarme del ministerio ruso de Relaciones Exteriores, Mijail Ulianov, advirtió de las posibles consecuencias de ese movimiento.
En opinión de Ulianov, la expansión estadounidense aleja las posibilidades del desarme nuclear, lo cual en opinión de expertos es un indicio de que Rusia analiza pasos posteriores que podrían llevar al emplazamiento de más misiles y la activación de radares.
Según fuentes militares, la decisión estadounidense podría llevar a Rusia a dar otro paso en la espiral y buscar cómo dotar sus nuevos misiles ba-lísticos con sistemas capaces de penetrar el escudo estadounidense.
La agrupación naval de Rota se verá reforzada el próximo junio con el destructor Ross y en 2015 con los USS Carney y Porter, todos con equipa-miento bélico similar al Cook, ya anclado en la base naval andaluza.
La decisión de la participación española en el escudo fue decidida en 2011 por el entonces presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y firmada un año después por su rival político, quien le sustituyó en el cargo, Mariano Rajoy.
Izquierda Unida denuncia que el acuerdo corresponde a los intereses de Wa-shington y no a la política de defensa nacional, pero sus defensores insisten en los beneficios económicos, entre ellos un contrato por 190 millones de dólares para los astilleros Navantia.
Las autoridades locales pusieron en marcha el programa Welcome to Rota, para informar el derrame económico que se supone garanticen los seis mil estadounidenses instalados allí cuando se complete la presencia militar.
Ello representaría el doble de los efectivos de hoy y convertiría esa instalación en el enclave europeo con mayor cantidad de militares norteamericanos.
Sin embargo, los críticos advierten que los militares norteamericanos y sus familias acostumbran a vivir en áreas reservadas con supermercados, cines y otros servicios y –además– sin pagar impuestos, por lo cual los ingresos serán menos de lo esperado.
Para enfrentar las críticas por los peligros que puede generar la presencia de los buques en caso de un conflicto, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, explicó que el único aporte de España es la logística a los cuatro buques. Según esta versión los destructores, bajo el mando del almirante de la VI Flota, operarían fuera de aguas españolas.
Trascendidos indican que Estados Unidos, además de otras eventualidades, cuenta con esta fuerza en caso de un conflicto con Irán, a partir de la posición geográfica de la instalación.
Aunque el Gobierno español habla en términos de acuerdos temporales, otros elementos sugieren que la idea de Washington y la OTAN es quedarse como parte de sus proyecciones estratégicas.
Esta fuerza naval de respuesta rápida permite a Estados Unidos estar en el lugar necesario, no sólo en el momento adecuado sino todo el tiempo, en opinión del secretario de la Armada de ese país, Ray Mabus, quien viajó a España para recibir el Cook.
De tal modo, la península ibérica se añade al complicado ajedrez militar que puede afectar el acuerdo Start, el cual luce un tanto endeble a veces según cada una de las partes considere que los movimientos del otro ponen en peligro su fuerza ofensiva.
El tratado, ratificado en 2011, permite a los dos países abandonarlo si considera que existen condiciones amenazantes para su seguridad, una vía que dejó entrever Ulianov al comentar el desplazamiento del Cook y los planes ulteriores de Washington y la OTAN.
Rusia, en su momento expresó su posición, que consideraría una amenaza la construcción de un sistema defensivo por Estados Unidos que amenace su potencial nuclear.
Hasta el momento, precisó Ulianov, no tenemos esa percepción, pero esa posibilidad existe.

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