jueves, 20 de noviembre de 2014

Agustín Gómez Arcos: el escritor que jamás se tragó el cuento de la Transición



Agustín Gómez Arcos fue un escritor que jamás aceptó la continuidad del franquismo bebiendo el brebaje de la farsa democrática, y por ello fue excluido de la historiografía literaria, tanto durante la dictadura militar como durante el propio proceso de transición política. Jamás aceptó la imposiciòn de la monarquía franquista, personificada en Juan Carlos de Borbón, heredero del General Franco, porque “los políticos olvidan, los escritores no”; una monarquía que hoy sigue arrastrando el testigo del fascismo en la figura de Fernado VI de Franco.
La ignorancia de su obra en España no fue óbice para que su triunfo en Francia le hiciera allí un escritor de prestigio, y como tal, tras su muerte en 1998, fuera enterrado en su país de acogida en el cementerio de Montmartre, reservado a las grandes personalidades, junto a Emilio Zola, Dumas, Héctor Berlioz y Nijinski.

Gómez Arcos jamás abrió la mano a cambio de privilegios como gran parte de los intelectuales y, también, los propios líderes del propio Partido Comunista, que aceptaron, en nombre de esa aberración que fue y sigue siendo "la conciliación nacional", el olvido de los crímenes de los fascistas y, con ello, a los millones de víctimas del golpe de estado, la Guerra Civil y la represión salvaje y metódica durante 40 años de terror.

Como dice uno de los versos del poema del escritor almeriense, que compartimos a continuación, todavía no se ha pasado "la factura al Culpable", y esto solo se conseguirá cuando usemos nuestra rabia "para cargar fusiles y fusiles y cargar corazones y futuros".

Imagina tus manos
y mis manos,
y las manos de todos,
su multitud de dedos
para contar los muertos de mi España
y poner la factura al Culpable.

Imagina mi boca
con tu boca
y las bocas de todos
su multitud de lenguas
para gritar venganza, no justicia,
que justicia no calma
los vencidos.

Imagina tus ojos
Y mis ojos
Y los ojos de todos
su multitud de horas
para buscar la culpa al Asesino
y mirarle la muerte
sin descanso.

Imagina la culpa
de su culpa,
su multitud de culpas,
la vejez de su culpa
enterrada en el Valle de las Culpas
Valle de los Caídos
por mal nombre.

Imagina mi rabia
con tu rabia
y la rabia de todos
la multitud de rabias
para cargar fusiles y fusiles
y cargar corazones
y futuros.

Agustín Gómez Arcos


3 comentarios:

No hay comentarios:

Publicar un comentario