lunes, 31 de agosto de 2015

Calle a calle y barrio a barrio

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A finales de la década de los 80 varios jóvenes vascos en diferentes lugares fueron asaltados por incontrolados y marcados a cuchillo en la piel con las siglas GAL y esvásticas nazis. Un hecho de similares características junto a una paliza ha ocurrido este fin de semana en las calles de Bilbo, y un joven menor de edad ha sido la víctima.

El ataque fascista ha ocurrido en el barrio de Arangoiti. En los últimos meses tanto en Arangoiti como en diversas zonas han aparecido pintadas de contenido fascista en locales abertzales como herriko tabernas o del movimiento popular como Gaztetxes, así como un incremento de propagada reaccionaria.
Sobra decir que si en estos momentos un joven español menor de edad tendría la cara destrozada tras una paliza y con un lauburu marcado en el brazo a navaja no existiría nada mas en los medios españoles y empezarían a rodar cabezas en un tiempo prudente. Pero eso nunca va a ocurrir porque solo los fascistas, militares, mercenarios y policías son capaces de marcar con navajas o de torturar. Actos de increíble cobardía inhumana que solo comete la burguesía y sus perros de presa por su incapacidad probada de discernir la desigualdad, por su psicopatía social. Origen de todos los conflictos. Y porque la vida de un joven vasco en la escala de valores del capital español no vale una mierda y siempre puede ser explotado, agredido, torturado, encarcelado o asesinado. Siempre ha sido gratis para el estado desde los tiempos de Franco hasta los pelotazos de la ertzaintza a puertas de una herriko.
Se equivocan muchísimo los que piensan que se puede exportar a Euskal Herria métodos de acción que quizás en otros contextos al calor de la crisis se vean impulsados como se puede ver en Europa. Y pueden estar seguros tanto los que están pensando en abrir esas vías como esos intereses del estado que buscan propiciar el asedio que van a dar con hueso duro. Nunca nadie ha defendido a la juventud vasca, pero la propia juventud vasca se ha sabido defender. Y no hay espacio a la normalización del fascismo en las calles vascas ni con uniforme ni sin él. El hábitat no lo permite y no lo seguirá permitiendo.
En las etapas de eso que llaman crisis del capitalismo, que no afecta al capitalismo pero sí a la clase trabajadora tiende a ascender el nivel de violencia contra ésta y no de forma casual. Sea contra mujeres, con medidas contra la libertad de expresión, con medidas reaccionarias económicas y en algunos casos también fomentando la agresividad obrera contra sí misma, o incluso con el aumento descontrolado del uso de drogas en las clases bajas. Con ello se intenta generar un bucle de lumpenización donde el racismo, el fascismo, el todos contra todos se abra paso y la brújula de una clase trabajadora consciente se pierda e impida señalar dónde están las problemáticas y quiénes son sus responsables. Objetivo de toda clase burguesa y paradigma de los estados que ocupan este pueblo. Solo un movimiento popular y tejido social vivo es la mejor vacuna para hacer frente a estos tiempos de creciente individualismo.
El único final posible del fascismo es su expulsión de Euskal Herria. Calle a calle y barrio a barrio.
 Autor: Borroka garaia da!

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