miércoles, 30 de diciembre de 2015

¿Cuál es su alternativa para Cataluña?

Es bien obvio que la bronca interna en el PSOE no tiene nada que ver con Cataluña.
Hace demasiadas décadas desde que el PSOE no ha fallado a los poderes económicos y a los poderes internacionales como para pensar que ahora estarían dispuestos a revertir su penúltima traición (esa reforma de la Constitución dictada que impone pagar antes deuda a los bancos alemanes que sanidad a los ciudadanos españoles) y poner los derechos sociales de los españoles como prioridad y acometer una verdadera reforma democrática en la ley electoral, la justicia y la lucha contra la corrupción. El PSOE nunca falla a los poderosos pero como eso no se puede explicar así habrá que decir que se trata de la unidad de España. Es bien obvio, también, que a Susana Díaz le importa poquísimo España sino que sus movimientos sólo buscan acaparar poder interno en su partido: pase eso por nuevas elecciones en las que sea candidata (sacrificándose por España y por el PSOE, valga la redundancia) o por un paso por la oposición que permita matar a Pedro Sánchez en breve.
Pero más allá de las obviedades que hacen de Cataluña un excelente McGuffin cabría preguntarse cuál sería, si tenemos que creernos el teatrillo de estos días, su plan para Cataluña.
Posiblemente las CUP den la investidura a Artur Mas. Es una posibilidad cierta. Ello, previsiblemente, acelerará un proceso de “desconexión”, es decir, construcción de un nuevo Estado al margen de la legalidad española. Al menos ese es el plan declarado. Ello, por cierto, sería la excusa perfecta para que PP, PSOE y Ciudadanos digan que pese a las grandísimas diferencias hay que entenderse para responder al “desafío independentista”.
Ante eso caben algunas respuestas desde España pero no muchas.
-Una es no hacer nada. Es una mierda de respuesta, pero es una respuesta. Se sigue recurriendo al Tribunal Constitucional, éste anula cosas, las instituciones catalanas no hacen caso, hacemos declaraciones muy altisonantes pero no hacemos nada. El proceso avanza en la confianza de que atascará en algún momento por la falta de recursos económicos propios, la ausencia de reconocimientos internacionales relevantes… qué sé yo. No hacer nada es una posibilidad, pero si esa es la apuesta el teatrillo quedaría demasiado sobreactuado, aunque permitiría vender entradas durante sucesivas entregas de la saga en las que el espectador pensara que por fin se resuelve la historia en un sentido u otro.
-Otra respuesta, la que propone Podemos, es que un gobierno español se disponga a acordar con el catalán un referendum sin que se produzca todo ese proceso de desconexión antes. Eso es perfectamente constitucional (artículo 149.1.32º) y respondería a la voluntad del 80% de los catalanes, independentistas o no y votantes de los distintos partidos (incluida una buena parte de los votantes catalanes del PP y Ciudadanos). Eso supondría un giro drástico en la posición de los gobiernos españoles, por fin dispuestos a escuchar al pueblo catalán. Es una solución pacífica y democrática. Y además es una solución duradera puesto que sería difícil no asumir el resultado del referendum como punto de llegada del proceso de estos años. Si el “plebiscito” del 27S demostró como mínimo que no hay una clara mayoría independentista, uno se atreve a pensar que ante un gobierno tan distinto, que asumiera la necesidad de cambios constitucionales también en lo territorial sería muy difícil que saliera una mayoría independentista. Y si saliera aún en ese caso, los españoles tendremos que asumir que tantos años sin buscar soluciones han llevado a una situación irreversible en la que la única salida democrática y pacífica es asumir la voluntad libre y mayoritaria de los catalanes. Aunque, ya digo, sería sorprendente a la vista del 27S (y del 20D). Es lo que hizo Cameron, por ejemplo, a quien Susana Díaz acusaría de no “amar” el Reino Unido pero que probablemente ha sido quien más ha hecho por su unidad en tiempo al lanzarse al referendum escocés. Es, por cierto, la salida que ha propuesto en general el PSC, con el que no sabemos que haya roto el PSOE aunque puede que sea por haber olvidado su existencia.
-La tercera es la que probablemente tengan en la cabeza PP y Ciudadanos: una aplicación contundente del artículo 155 de la Constitución que mutile la Generalitat catalana desde Madrid. Jurídicamente se pararía el proceso a través de una involución reactiva tal que sólo aumentaría la brecha social dando al independentismo  el empujón que le faltaba y generando una lógica incomprensión internacional.
-Cabe una cuarta opción pero que es un mero brindis al Sol. Sería un nuevo Estatuto para Cataluña pero eso no se puede hacer sin contar con la mayoría parlamentaria catalana… y termina con un referendum en Cataluña (que podría hacer de referendum independentista por pasiva). Y además no hay razón para pensar que un nuevo Estatuto no corriera la misma suerte que el anterior. Si alguien piensa que esa solución está hoy sobre la mesa es que aún queda inocencia en el mundo; esa es una buena noticia, supongo.
¿Cuál es, más allá de los alaridos patrioteros, la salida que ofrecen los enrocados dirigentes socialistas que simulan que Cataluña es lo que más les importa en el mundo? Supongo que para “no hacer nada” no montarían este numerito; quiero creer que saben que lanzar un proceso de elaboración de nuevo estatuto es lo mismo que “no hacer nada”; descartan un referendum acordado… Así que sólo queda la alternativa del 155. ¿Es eso de lo que se habla cuando se pide a Podemos que para empezar a hablar renuncie al referendum? ¿Que se sume al recorte unilateral de competencias? El propio Pedro Sánchez denunció que el inmovilismo de Rajoy había aumentado enormemente el independentismo. ¿Cuál cree que sería la consecuencia de pasar del inmovilismo a la reacción centralizadora? ¿Un súbito enamoramiento de España de los catalanes indecisos?
Hoy por hoy sólo hay una propuesta que permita afrontar la cuestión territorial con visos de alcanzar una unidad de España estable y es una consulta acordada bastante pronto. Las demás propuestas sólo llevan a mantener el conflicto y agravarlo. Como no buscan la unidad de España sino pelear por la supervivencia del partido o ganar cuotas de poder en él no les preocupa demasiado. Pero nadie rompe España más que el numantinismo del que hacen gala.

1 comentario:



  1. Las naciones sólo tienen un momento para volverse libres; es aquel en que todos los poderes antiguos están suspendidos: pasado ese momento, si se da al despotismo el tiempo para recobrarse, los gritos de los buenos ciudadanos son denunciados como actos de sedición, la libertad desaparece y la servidumbre permanece. Se quiere que perdamos este momento precioso, se quiere abatir la energía del pueblo.

    Maximilien Robespierre.

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