miércoles, 16 de julio de 2014

Tribus Urbanas; definiciones teóricas

El tema de las llamadas tribus urbanas siempre ha sido un elemento polémico y difícil de encuadrar y analizar a lo largo de la historia.
Aun así, han sido muchos los intelectuales que han tratado de estudiar y conceptualizar el complejo fenómeno de las tribus urbanas desde una óptica cultural y sociológica a lo largo del siglo XX, especialmente, cuando se empieza a interpretar que las actitudes de determinados grupos sociales dentro de la sociedad se pueden clasificar dentro de diferentes grupos especiales, interconectados muchas veces y con rasgos propios.
Los primeros estudios teóricos de estas micro sociedades contemporáneas que llamamos o que con el paso del tiempo se conocerán como tribus urbanas, se empiezan a realizar ya en los años 30 del siglo pasado. Con ellos, se empezaría a hacer ya el repaso cronológico a través de todo el siglo XX de las diversas definiciones y teorizaciones realizadas por el fenómeno de las tribus urbanas.
En este terreno, las primeras grandes teorizaciones acerca de este fenómeno de las tribus urbanas provienen de la llamada  Escuela de Chicago, que se llamo a una serie de trabajos que emergieron en los años 1920 y 1930 especializados en sociología urbana, y la investigación hacia el entorno urbano combinando la teoría y el estudio de campo etnográfico en Chicago, aplicado ahora en muchas otras partes. 
Aunque recogía el trabajo de académicos de varias universidades de Chicago, el término se usa frecuentemente para referirse al departamento de sociología de la Universidad de Chicago.
Los principales investigadores en esta escuela incluyeron a Ernest Burgess, Ruth Shonle Cavan, Edward Franklin Frazier, Everett Hughes, Roderick D. McKenzie, George Herbert Mead, Robert Ezra Park, Walter C. Reckless, Edwin Sutherland, W. I. Thomas, Frederick M. Thrasher, Louis Wirth, Florian Znaniecki y Herbert Blumer.
En este campo que nos afecta, ya en los años 30 esta escuela estudia los llamados temas “marginales” tales como focalizar la atención en los sectores no integrados de la sociedad como los relativos a la delincuencia, marginación, prostitución o las pandillas que en los albores del siglo XX empezaban ya a descubrirse en Chicago, gran centro urbano en los EEUU ya por aquel entonces y desde finales del siglo XIX.
En primer lugar, entre los teóricos de este grupo que tratan estos temas tendríamos ya al primer gran teórico y estudioso de este fenómeno, Robert Park, el cual asienta la teoría de que la ciudad facilita la aparición y promoción de lo que el llama “comportamientos desviados” por el entorno de excesiva libertad, poco control y gran soledad que se vive en las grandes urbes en la primera mitad del siglo XX. 
Es por ello que la ciudades según Park, se convierte en el caldo de cultivo mas favorable para la aparición de este tipo de conductas a través de lo que el llama un “contagio social” en el cual prevalecen y se extienden este tipo de conductas y comportamientos desviados en su opinión, y cuyo ejemplo mas claro para Park seria la aparición y difusión de las pandillas o bandas callejeras en las ciudades.
En segundo lugar, también aparece en este periodo una teoría sobre este fenómeno elaborada por Frederik Thrasher en 1929, en su estudio acerca de las bandas callejeras de Chicago con su obra “The Gans. A study of 1313 gans in Chicago”, que supone el primer gran corpus teórico elaborado y estudiado acerca del fenómeno de las bandas callejeras en Chicago y que además, Thraser elabora lo que seria la primera gran definición del concepto de bandas o pandillas en este periodo, según el cual se definiría como:
“…la banda es un grupo que en origen se ha formado espontáneamente y después se ha integrado a través del conflicto. Se caracteriza por; encuentros cara a cara, batallas, movimientos a través del espacio como si fuera una unidad, conflictos y planificación. El resultado de todo ello, es el desarrollo de una tradición, solidaridad moral, conciencia de grupo y vinculo territorial” 
En tercer lugar destacaría la definición de William Foote White, en su obra “La sociedad de las esquinas” en 1943, como vemos ya muy avanzado el paso de la historia y en plena conflagración bélica mundial, pone el acento en su estudio en el aspecto de la solidaridad como elemento central nucleador de estos grupos o bandas callejeras, generando por ello sentimiento de lealtad, compañerismo y ayuda mutua. Por ello, los chavales generan profundos y poderosos lazos afectivos entre ellos a lo largo de toda su vida, de forma que consideran al grupo como su familia real.
Además, White será el primero que realmente vaya a rebatir las ideas de la época de identificar a este grupo como natural y potencialmente delictivo y violento y deshecha esta idea como irreal llamando “miopes” a los que asientan esta idea o identificación de los jóvenes.
Como vemos, estos estudiosos de la Escuela de Chicago, que centran sus estudios en esta realidad cercana para ellos, se centran y basan en el análisis de los jóvenes de la calle, centrando su identidad en las esquinas (de ahí el nombre de un análisis de alguno de sus miembros) donde generan, construyen las micro culturas propias al margen del modelo social impuesto de forma institucional.
A continuación tendríamos que señalar la aportación de la otra gran escuela de estudios sobre esta temática, la Escuela de Birmingham, basándose en los ideales de cultura hegemónica y subalterna del marxismo gramsciano. La Escuela de Birmingham se institucionalizó en los años 60, aunque  este grupo y sus obras comenzaron en la década del 50. El mismo se formo en torno al Center for Contemporary Cultural Studies de Birmingham, Inglaterra y se fundó en el año 1964 de la mano de Richard Hoggart, aunque también otros participaron en su creación como: Stuart Hall, Edward Thompson y Williams Raymond.
Esta escuela buscaba comprender y dar explicaciones de la articulación entre la clase social y la práctica cultural bajo una mirada que transcendiera lo socioeconómico. Además casi todos sus integrantes pertenecían a las clases sociales más bajas de la sociedad, por lo cual casi todos sus estudios se basaban en estos sectores.  La Escuela de Birmingham pone el foco en la cultura, desarrollando las ideas de contracultura y subcultura, posicionándose en sentido contrario a lo hegemónico. 
Estos sostenían que la contracultura pretende el liderazgo y la subcultura no; y que a pesar de la existencia de una cultura hegemónica ésta no alcanza todas las expresiones de las prácticas culturales del grupo, y es ahí cuando surgen las resistencias generadas por otras re significaciones. Es acá donde entra en juego el concepto de mediación, que implica dar otro sentido a los conceptos desde la propia experiencia.
En primer lugar como representantes de este grupo destacaría Stuart Hall que en 1983, como vemos muchos años después de la anterior escuela y de la postguerra mundial, ya en los finales de la guerra fría, propone un estudio nuevo acerca del problema en su obra “Resistencia mediante rituales” donde habla ya aquí de las “subculturas juveniles” como resistencia de los jóvenes especialmente de clase obrera trabajadora. 
Es, pues, una visión más ajustada y cercana a la realidad actual y posterior, y resistencia que fomenta el refuerzo de los lazos e identidades grupales y colectivas, transgrediendo de esa manera los patrones culturales oficialmente establecidos.
En segundo lugar, destacaría Dick  Hebdige que en 1994 en su libro “Subcultura”, el cual asienta la idea de las subculturas la cual genera una lectura renovada y más accesible de las subculturas juveniles, especialmente los “punks” acercándose a los códigos empleados.
Fuera de la escuela de Birmingham, destacan otros ideólogos y sociólogos que se aproximan también a este fenómeno, a través de toda la herencia intelectual que ya hemos visto que ha venido dando a lo largo de todo el siglo XX. Entre ellos destaca el sociólogo francés Michel Maffesoli, que desde 1988 y a través de obras suyas tales como “El tiempo de las tribus” o “El conocimiento ordinario”, es el primer sociólogo que analiza de forma profunda y detenida el fenómeno de la neotribalizacion en las sociedades globalizadas contemporáneas, en las cuales, Maffesoli observa un proceso claro de contradicción muy evidente; masificación-microgrupos. 
De esta forma, según el autor se contraponen por un lado la amplia masa social de gente sin identidad y desclasada y por otro lado surge el fenómeno de las “tribus urbanas”, que es una respuesta a este fenómeno del individualismo de masas con el objetivo de fortalecer el rol y el peso de las personas en el entorno social del grupo.
Así, para Maffesoli, se observa un proceso de transformación de los mecanismos de organización social, tales como; importancia de las masas, importancia de las personas, surgimiento de tribus afectivas, subjetividad en y con el grupo, identificación territorial, más peso a los sentimientos y experiencias. De esta forma, el autor, que como vemos realiza un trabajo en profundidad sobre este fenómeno, existen una serie de rasgos fundamentales de las tribus tales como; 
comunidades emocionales ( donde se fragua según el autor el carácter emotivo-sensitivo dentro de los grupos, reforzando los lazos internos entre ellos) .
energía subterránea ( se rompe la uniformidad social imperante por gran cantidad de códigos, léxicos expresados en el grupo) .
sociabilidad dispersa (gana peso lo social en el discurso, expresado a través de las relaciones entre individuos que comparten los patrones definidos por el saber hegemónico, frente a lo cual aparece un discurso  rupturista opuesto a este saber dominante centrado en el espacio de las nuevas sociedades tribales o neotribales.)
fisicidad de la experiencia (aquí el espacio físico de interrelación, la urbe o ciudad, se vuelve fundamental en la vida y desarrollo de los miembros de la tribu, donde a mayor globalización y cosmopolitismo, aparece por el contrario, un mayor sentimiento local. Es la identificación territorial)
También destacan en este área los trabajos del antropólogo argentino Néstor García Canclini que en 1995 escribe “Culturas Hibridas”, y donde apuesta por la idea de dejar de escribir sobre la ciudad, de hablar a la ciudad, dejar de hacer teorías, hipótesis y elucubraciones sobre los fenómenos que ocurren en ella para observarla, dejarla hablar, que se exprese, oírla, ver y apreciar los fenómenos que se producen en ella y dejar que estas teorías y movimientos que surgen en ella se puedan expresar a su ritmo.
También existiría aquí una visión más moderna del fenómeno de las tribus y culturas urbanas, elaborado por los españoles Costa, Pérez y Tropea con su trabajo “Tribus Urbanas” de 1997, que seria junto con la obra de Feixa las obras más completas y estudiadas en profundidad del tema a gran escala.
Aquí, los autores dan una serie de rasgos definitorios de las tribus urbanas, tales como; establecimiento de una serie de elementos básicos y fundamentales en el cual el joven se reafirma, la tribu como una historia personal donde se construye la identidad de cada uno, la tribu como conjunto de códigos, imágenes, rituales donde se transgreden las pautas o normas sociales establecidas, la tribu como ruptura y desestabilización del mundo social adulto, apariencia agresiva como elemento de rechazo y oposición social, incisión en los punks y skin heads como tribus referenciales, la violencia como ceremonia fundamental de identificación social
En segundo lugar, tal y como dijimos al inicio de la sección, cabria destacar la teoría mas extensa, moderna y novedosa que se ha llevado a cabo acerca del fenómeno de las tribus urbanas.
Este sería el caso del trabajo de Carlos Feixa, “De jóvenes, bandas y tribus” realizado en 1998. En esta obra, se hace toda una conceptualización global y especifica del fenómeno teórico de las tribus urbanas, definiéndolas, relacionándolas con elementos sociales de su entorno, marcando las fronteras, trazando esbozos acercándonos a su contenido, a sus ideas, a sus marcos, a sus rasgos...
En su exposición, el hace una triple distinción y exposición acerca de este fenómeno.
1. En primer lugar, cabria hacer una definición sobre el fenómeno y concepto de las “culturas juveniles”; para el autor, el concepto de cultura juvenil se refiere a la forma en que los jóvenes expresan sus experiencias de forma colectiva a través de la construcción de estilos y formas de vida alternativo a lo institucionalmente ofrecido.
Por ello, establecen el surgimiento de unas micro sociedades autónomas de las instituciones oficiales de la sociedad, las cuales se dotan de espacios y tiempos concretos y específicos, las cuales surgen en el periodo de la postguerra, y las cuales presentan una enorme heterogeneidad interna. Según, pues, una noción marxista del término, estas culturas representa dominados u oprimidos de la sociedad, y se evidencia en su nula integración a la cultura hegemónica dominante de la sociedad. 
Así pues, esta no integración en la cultura hegemónica es el rasgo más característico de la juventud y en ocasiones esta situación se relaciona con la supuesta inestabilidad e inconsciencia típica de la juventud, menospreciando o ignorando pues, el papel de estas culturas y el impacto en los jóvenes y estos en general en la sociedad. 
De esta forma, se podrían distinguir, como decía Antonio Gramsci, entre la cultura hegemónica ( que es la distribución del poder dominante a escala social y donde los jóvenes se deben adaptar a el; escuela, trabajo, ejercito, medios de masas… y dentro del cual se producen situación de confrontación y conflicto con los jóvenes bien adaptativa, bien disidente , bien contestataria..) la cultura parental ( que serian las grandes redes culturales y que serian las normas o códigos de conducta y los valores vigentes en la sociedad actual, que no es solo padre-hijo, también las referirían a las relaciones en la familia, vecindario, escuelas, asociaciones…) la cultura generacional ( que son las vivencias de los jóvenes en general en espacios hegemónicos, parentales y de ocio. En ellos, el joven se interrelaciona con iguales y se identifica con determinadas actitudes, comportamientos).
A continuación, se distingue entre tres términos que serian importantes, el de micro cultura (valores controlados por pequeños grupos  a nivel cotidiano) banda (que es una forma de micro cultura en sectores urbanos de las clases obreras o dominadas y que usan el espacio urbano para construir su propia identidad) y contracultura (que serian los episodios históricos coyunturales en que los jóvenes manifiestan su ruptura y rechazo a la cultura hegemónica dominante). Se desprende de ello que no son homogéneas.
Posteriormente, el autor hace referencia a diversas formas de interrelación de las culturas con elementos de su entorno social y los rasgos definitorios de estas culturas; por una parte estaría la generación (  aquí se interpreta la generación como un nexo de unión entre los miembros de una determinada cultura juvenil, de forma que las experiencias compartidas en el tiempo entre una misma generación marcan y perduran toda la vida, moldeando la existencia de los individuos, es el reflejo de los llamados “acontecimientos generacionales”. Así, el autor establecen la idea de que las culturas más destacadas poseen un claro énfasis generacional) el género (donde, en el análisis se hace especial hincapié en la idea de las culturas juveniles como fenómenos únicamente masculinos, con un cierto toque machista. Para ellas, sin embargo este periodo ha sido mas una transición entre una y otra familia, limitando su espacio físico en las calles a favor de la estancia domestica, y por ello no parece haber existido una presencia física real y masiva de las mujeres en esta realidad. 
Sin embargo, los autores recogen ideas también diversas, intentando ver realmente el papel de la mujer en este proceso de las culturas juveniles, y si realmente esta tan ausente como tradicionalmente se ha expuesto y si tenga relevancia en sus espacios tradicionales de relación femeninas, tales como el barrio, los grupos musicales o el dormitorio como lugar central de sociabilidad entre ellas…y es que también las chicas viven este proceso), o también la clase social (frente a una idea de culturas juveniles interclasistas después del periodo de la postguerra, surgen numerosas otras interpretaciones sobre el rol jugado por la clase en este proceso. 
Por ejemplo, los autores afirman que la ya mencionada Escuela de Birmingham, centraba en la clase social  el elemento o nexo central definitorio de las diversas culturas juveniles, ya sean las de raíz mas obrera como skins, punks o mods, o las de raíz pequeñoburguesa como los hippies o freaks, lo cual no deja de ser interesante. Sin embargo, aquí cabria hacer una reflexión en la inclusión de fenómenos como la cultura skinhead, a la que quizá en sus orígenes cabria encuadrar mas en un concepto cultural más que tribal o sectario, y propio de una lógica social de clase, y no de un fenómeno de moda de masas alienante, como muchas tribus urbanas actuales, a las cuales si podríamos encuadrar en esta categorización sin problemas.
La relación con el tema de la clase social se define en el entorno básico de socialización de los jóvenes mas cercano, en su entorno social especifico concreto y es allí, en la interacción con ese entorno y con las personas cercanas que los jóvenes aprenden y adquieren conocimientos de elementos culturales asociados a ellos ( el trabajo para los obreros, los estudios para los pequeñoburgueses y jóvenes de clase media…aunque es en los jóvenes de clase obrera y en general en esta clase en la cual se han centrado la mayoría de los análisis, colocándolos en el entorno de las culturas o movimientos contraculturales por lo general).
En la etnicidad ( donde ha habido según los autores en general una asociación de este movimiento de tribus urbanas con los inmigrantes en el entorno urbano de los grandes centros occidentales capitalistas de la postguerra, de forma que estos jóvenes, totalmente desarraigados y sin identidad, que no se identifican con el nuevo lugar de vida pero tampoco con sus raíces, es aquí donde, fruto de esa inadaptación y no identificación tienden a crear o forjar esa nueva identidad cultural propia con el objetivo de cubrir ese espacio vacío, uno de cuyos ejemplos seria la cultura rastafari, o el de los rude boys jamaicanos ingleses) el del territorio (es un elemento estructural también fundamental de las culturas juveniles. Son culturas que, según los autores se asocian siempre con entornos urbanos y metropolitanos especialmente, siendo escasas o nulas las apariciones culturales juveniles en otros ámbitos, aunque puedan darse, y más concretamente en los grandes centros urbanos occidentales como Chicago, Nueva York, Londres, Paris...
Además se da en ellos una recuperación de zonas olvidadas o marginadas de la ciudad, lugar, zonas, esquinas, calles, locales, territorios concretos donde desarrollan la recuperación e identificación de sus culturas, recuperando una identidad local o barrial como afirmación propia colectiva de las culturas) en el estilo (que los autores lo definen como las manifestaciones simbólicas de estas culturas juveniles que los jóvenes consideran representativos de su identidad grupal. Así destaca la posesión  de elemento concretos comunes en todo el grupo que constituyen la identidad, el estilo de este, tales como las chaquetas de los teds, la scooter de los mods, la cresta de los punks…
Así, el autor define a su vez una serie de elementos dentro del estilo que resultan fundamentales para entender como se construye este estilo, tales como la fundamentación de los códigos que, muchas veces, se pueden combinar o invertir, exagerar, reproducir, codificar para el propio grupo. También estaría aquí el lenguaje como elemento fundamental con formas de expresión típicas de estos grupos sociales en oposición con los códigos del mundo adulto, tales como palabras, frases, expresiones…retomando elementos de lenguajes o argot tomados del  pasado pero también construyendo otros totalmente nuevos.
También la música juega en opinión de Feixa juega un papel clave en el estilo de las culturas juveniles, y de hecho lo considera central en estas organizaciones juveniles, de forma que el autor considera que de hecho el surgimiento de una cultura muchas veces va asociada a la aparición de un determinado genero musical concreto, en especial, dice el autor, al rock and roll. Se usa, pues, la música como elemento de definición colectiva de las culturas juveniles, y de hecho, como dijimos la evolución de una cultura se asocia a un grupo o un estilo; Elvis Presley con los teddy boys, Who y los mods, Reggae-Bob Marley y los rastafaris, Folk-Psicodelia y los hippies, Sex Pistols y los punks, Public Enemy y los raperos, Iron Maiden y los heavies…como vemos todos ellos van asociados clara y marcadamente a un genero o estilo musical como elemento definitorio.
La estética, por supuesto para Feixas supone un elemento fundamental del estilo de las culturas juveniles,  de forma que todos los estilos tienen un elemento estético fundamental y particularmente asociado a ellos tanto en el pelo tales como crestas, tupes, rapados…o en la ropa, pero que no es algo cerrado y marcado, de forma que no es homogéneo y pueden existir, para el autor, mezclas de estilos, aunque lo suficientemente distintos como para marcar una diferenciación con la modelo social establecido.
Por ultimo, seria interesante mencionar aquí la cultura o mas bien contra-cultura típica de estas culturas juveniles, que manifiestan sus ideas e inquietudes a través de sus propios medios de expresión tales como revistas, fanzines, grafitis, pintadas, tatoos, videos, radios libres, centros sociales….usando, pues, canales convencionales o canales propios para ello, para difundir su mensaje.
2. En segundo lugar, como ya dijimos al inicio de la exposición de Feixas, cabria hacer una definición sobre el fenómeno y concepto de las “tribus urbanas” ya propiamente dicho, donde Feixas aquí hace ya una codificación y definición especifica del fenómeno y la realidad de las tribus urbanas propiamente dichas.
Aquí, el autor hace un resumen de lo que para el son los rasgos de las tribus urbanas;
Se considera tribu urbana a un grupo que se crea como un conjunto de reglas concretas y especificas en la que el joven se identifica  y se implica personalmente. 
Una tribu, además, crea una imagineria personal propia, una serie de mitos, actitudes, identidades propias que ellos mismos se crean y donde el joven se moldea dentro de ella.
El fenómeno de la “tribalizacion” como define el autor, crea una identidad propia a través de la uniformización y creación de simbología.
La tribu como elemento tradicionalmente de confrontación social y subversión.
Creación de una imagen agresiva, rupturistas y a veces violenta.
Fuerte identidad colectiva del grupo y sentimiento de pertenencia común.
Recalco de punks y skins como las más representativas, lo cual es cuestionable, al menos en el caso de los orígenes de los skinheads.
                   
El autor, además destaca la definición de tribu más bien en función de los parámetros de definición social de esta, es decir, una tribu es como lo define la sociedad. Para ello, es interesante saber sobre que medios obtenemos información sobre estas tribus urbanas, y sobre ello, nos dice el autor que tenemos varios canales de información más o menos reales; 
-Primero estarían los propios miembros de tribus urbanas  que muchas veces poco real por la parcialidad de los implicados,  a través, como dijimos, de sus propios canales como tebeos o fanzines, de forma que a veces es difícil obtener información realmente objetiva de ello.
-Segundo estaría la información que aparece en los reportajes de los medios, y por ende muchas veces son los propios periodistas los que a veces, según el autor, tienden incluso a crear de la nada nuevas tribus o definiciones, que como dice el autor a veces es totalmente falso y fruto de la “imaginación delirante” del autor .
También existirían luego otra serie de puntos de vista que ya completarían la información acerca de las tribus, tales como jueces, sociólogos, políticos, los propios ciudadanos…
         
3. En tercer lugar, como ya dijimos al inicio de la exposición de Feixas, cabria hacer una definición sobre el fenómeno y concepto de las “neotribalizacion” para de esta forma, ayudarnos a entender algo mejor que es lo que esta pasando actualmente en nuestras calles de una forma mas verídica y cercana.
Así, es notorio que en las grandes ciudades del mundo es donde aparecen estos grupos de jóvenes.
El carácter y la forma en que surgen estros grupos, es muy heterogéneo, aunque según el autor poseen rasgos comunes, y se oponen violentamente en ocasiones y en general a la cultura social hegemónica y dominante.
Así, entre los rasgos definitorios de este fenómeno de neotribalizacion serian; la frontera (donde se marcan un espacio concreto y fronterizo y muy delimitado, y que de alguna manera, según el autor señala las barreras y fronteras reales del grupo. Ello se hace más difícil en una sociedad cada vez más globalizada donde los espacios y las fronteras se hacen cada vez más débiles y finos, y donde resulta cada vez mas complicado la distinción de aliados y enemigos de una persona.
Para ello, surgen de esta forma nuevas fronteras creadas por las tribus, con la reconstrucción de la identidad propia y de forma mas interna, las llamadas “fronteras interiores”.  Como herencia del capitalismo moderno, que trae consigo un mayor individualismo y perdida del sentimiento e identidad colectiva, social o familiar común en los espacios urbanos cada vez mayores, los jóvenes ven y perciben este vacío de identidad, sienten las frustración y por ello tienden a construir esas identidad colectivas llamadas tribales como rechazo y respuesta a ello) la recuperación tribal ( donde lo que se produce es una recuperación de comportamientos y actitudes de tipo tribal, como las tribus primitivas, de ahí el nombre del término.
De esta forma, lo tribal surge como oposición y rechazo a la sociedad actual establecida formalmente.
Sin embargo, aquí Feixas se pasa a hacer preguntas acerca de la propia concepción del término de tribu, ya que muchos especialistas, antropólogos fundamentalmente, se oponen rotundamente a llamar tribus a estas agrupaciones juveniles, al considerar que no cumplen todos los requisitos  de las tribus primitivas. Por otro lado, los sectores más sensacionalistas de la sociedad, los medios de comunicación, no dudan en evocar constantemente este término y los que lo han impuesto en el vocabulario social literalmente.
Son grupos que, además, buscan la ruptura del orden social) el aspecto sociocultural (donde los elementos sociales influyen en el cambio en la sociedad actual hacia un modelo basado en el consumismo, la moda y la comunicación tecnológica. 
Pero a su vez, también en una homogeneidad relativa en cierto grado entre todas las tribus en todo el mundo que, de hecho, según el autor, se evidencia en la misma catalogación del concepto en todo el mundo urbano) los conceptos clave (debemos aquí tenerlos en cuenta a la hora de acercarnos a una mejor definición actual del fenómeno neotribal, y que caracterizan a estas tribus juveniles, tales como; la anomia basada en la ausencia de reglas o normas y que surgen en una sociedad de bienes de consumo a los que no todas las clases sociales tienen acceso y por ello genera oposición y cierto desprecio y malgasto tales como la droga o la violencia vandálica. También el hiperindividualismo, en una sociedad actual basada en un capitalismo de corte individualista extrema que tiene el mercado y el consumo como marcos ideales de actuación, y que es fomentada, exaltada y protegida por la publicidad, las empresas, los políticos, los medios…
Todo ello, al final, acaba generando lógicamente una actitud de rechazo y oposición al individualismo social imperante en el mundo capitalista, una oposición que, en ocasiones y debido a la rabia contenida acaba eclosionando en estas tribus de modo violento en los diferentes escenarios típicos de actuación de cada una de estas tribus ( discotecas, bares, estadios de fútbol, calles..)
Se rechaza, pues, lo complejo a nivel social, a nivel conceptual, a nivel identitario a favor de representaciones simples, directas, sencillas y accesibles. También aquí la aceleración seria un concepto que podríamos destacar en las tribus,  donde los jóvenes se ven obligados a vivir en una sociedad que se mueve en un ritmo vertiginoso, acelerado y rápido en todos los órdenes de la vida, en todas las grandes áreas urbanas del mundo.
Todo se produce ahora a un ritmo más acelerado de lo que era antes, y donde se presupone al joven más integrado que otras generaciones, y lo cual genera por ello un mayor rechazo y oposición por parte de estos. a veces en forma de violencia, a veces en forma de adhesión a elementos fijos con los que se sienten identificados, ya sean modas, músicas o drogas.
También lo dionisiaco o caótico aquí se muestra como un rasgo clave de las tribus actuales, en una sociedad forzosamente racionalista, apolínea y ordenada, surgen eso que se tiende a llamar las “válvulas de escape”, lo cual genera una contradicción entre lo dionisiaco y lo apolíneo, lo ordenado y lo espontáneo de estos grupos neotribales. Por otra parte, la moda y la apariencia, son para el autor elemento importantísimo, en las cuales, como ya hemos mencionado en diversas ocasiones a lo largo de este apartado, los medios de masas juegan un papel fundamental a la hora de crear o codificar muchas veces estas tendencias que han sido mas reales entre los grupos en la teoría que en la practica.
No obstante, estos se hayan mediatizados tanto por los medios como por una cada vez mas creciente identidad estética, de forma que aunque digan oponerse a las modas estéticas sociales, contradictoriamente muchos de ellos, no todos, acaban preocupándose por la apariencia estética.
Por ultimo, la multirracialidad también se nos presenta en opinión de Feixas como elemento vertebrador de estas nuevas realidades urbanas en las que se ven inmersos los jóvenes, con una mayor y creciente conexión en los espacios urbanos entre jóvenes de diferentes culturas y costumbres, que muchas veces degeneran en roces o confrontaciones culturales, aunque, tal y como dice el autor, ello aunque se da, no es lo frecuente o predominante en el aspecto urbanos donde mueven las tribus urbanas y por ende, no lo son en estas).

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